Antonio (14/11/2014)
Querido Antonio, Antonio Vega. Capaz de hacerme emocionar con un simple verso, de una de tus canciones, de desgarrarme el corazón con la aspereza y suavidad de tus letras, de hacerme soñar con un mundo mejor a través de tu música.
Cada vez que trato de escribir algo, me veo tan pequeño como una hormiga, se hace enorme tu sombra afilada, maestro entre donde los haya, hacedor de malabares y de sueños a través de las palabras, mago del lenguaje y de los acordes, capaz de engranar los vocablos entre las notas musicales, como si de un mecanismo de precisión se tratase.
Jamás he conocido a nadie como tú, envuelto siempre en esa timidez enfermiza, que se transformaba de repente en locura, y que ponía tu mundo patas arriba en un instante. Inconformista donde los haya, soñador, siempre vigilante de los astros, de los diferentes cuerpos celestes que sobrevuelan nuestras cabezas, permanentemente estudiándolos y visitándolos virtualmente.
Referencia para todo artista que se precie, nadie fue capaz como tú, de encontrar siempre la palabra precisa, de envolver cada cosa que hacía con el colorido necesario, de desprender de cada receptor la emoción más sincera.
Tú y sólo tú, has conseguido emocionarme siempre, confundirme con tus canciones, transportarme hasta lugares inhóspitos e inexistentes, envueltos de magia y desesperación, de lágrimas y de callejones sin salida.
Antonio, siempre fuiste único, auténtico en todo lo que hacías, original y genuino. Caprichoso a veces, saliéndote siempre con la tuya, pero encantador y humanamente humilde y generoso.
Tuve la oportunidad de verte dos veces en directo, aquí, en nuestra isla, la mayor de las Baleares, Mallorca. La primera vez, en el hipódromo. Mi mujer, por entonces mi novia, me dijo que vendrías, y no lo pude creer. Cuatro locos que nos acercamos por allí, pudimos disfrutar de una experiencia sin precedentes, te tuvimos para nosotros solos, durante unas horas, pidiéndote temas y charlando contigo. No podía creer que parecieses tan sencillo, siendo tus letras tan complejas y llenas de incógnitas indescifrables. Disfruté tanto, que jamás he podido olvidar aquella noche.
La segunda vez, fue la última en la que te vi con vida. Mi amigo y compañero José Luis, me acompaño, sin imaginar que sería la última vez que te disfrutariamos en directo. Te noté muy desgastado, por el tiempo, por la mala vida, por el ritmo tan alto con el que has cabalgado, en todos estos años. Fue en la discoteca Abraxas, y nos deleitaste con tus mejores temas, acompañado por el maestro Basilio a los teclados. Fue un concierto sencillo, pero muy emotivo. Básicamente, Antonio en esencia pura.
Acabo de disfrutar de un precioso documental sobre tu vida, en Canal+. Ha sido tan emotivo para mi, que mientras escribo, alguna que otra lágrima está surcando mi mejilla, y no soy capaz de serenarme y contener mi desatada tristeza. Mientras veía este documental, he comprobado lo mucho que te echo de menos, lo mucho que el mundo ha perdido con tu desaparición, y he pensado sobre las canciones que debiste componer, y el tiempo no te permitió. ¡Qué lástima!
Querido Antonio, estés donde estés, me despido de ti. Se trata de un simple hasta luego, pues siempre acabo recurriendo a ti. Eres mi inspiración, mi fuente de energía. Jamás nacerá en este país alguien con tu talento, capaz de convertir una serie de palabras y notas musicales, en una obra de arte, sin precedentes. Esto sólo lo haces posible tú, y nadie más.
¡Buenas noches, maestro!
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