La escritura
Mi alma me está amenazando. Me pide que postergue mis obligaciones, que acuda a la magia del momento que aguarda mi llegada. No lo puedo evitar, vuelvo a caer, una vez más, y soy feliz. Aquí, pierdo mi enorme timidez, doy rienda suelta a mis sentimientos y a mi imaginación, y comienzo a viajar, en un viaje sin origen ni destino, sin principio ni final. Estoy solo y es como un rito, como la vida coagulada en un instante infinito, vivo pero quieto. Y siento en mi, la estela de un demiurgo exhausto y cansado, que quebranta mi descanso, y me otorga la oportunidad de ser lo que yo quiera, cuando yo quiera, y como yo quiera. Y entonces puedo actuar, y puedo salvar el mundo desde mi butaca, y erradicar la estirpe del hambre en cada país, en cada ciudad, en cada calle, y poder ilusionar a los enamorados con palabras tiernas y dulces, y ayudar a respetar el bosque, a querer y proteger a los animales, de todas las especies, y poder defender los derechos de cada persona, su lib...