Saboreando tu mirada...
Día muy frío, del mes de Enero. Aparecí desde la oscuridad, y tú me estabas esperando, en el lado de la luz, buscando con tu mirada mi posible presencia, percibiendo yo en ella, algo más que dulce, más que tierno… ¿Podría ser ésta, una primera muestra de tu amor, cariño mio? No lo sé, ni es algo que me preocupe, o me quite el sueño, tan sólo es un instante, que permanecerá vivo en mi recuerdo, mientras Dios me dé fuerzas para seguir peleando en esta vida terrenal… Probablemente, aquel día, aquella mirada, inició en mi interior, un camino sin retorno, que me dirigía irremediablemente hacia donde estabas tú, que me hacía desear tu presencia a mi lado todo el rato, escuchar tu voz todo el tiempo que fuese posible, buscar excusas para ir a visitarte, o para llamarte por teléfono… Ésta fue la primera incursión de tu preciosa mirada, en lo más profundo de mi corazón, y la cicatriz que me dejó, aún permanece abierta, viva… esta preciosa ‘herida’ jamás podrá cerrarse….
Mes de Julio, una de las épocas más calurosas que puedo recordar. Después de un duro y largo día de trabajo, llegué por fin al pueblo, y justo al pararme en el semáforo, giré mi mirada hacia la puerta de tu casa, y de nuevo me deleité con esa preciosa, profunda, dulce y única mirada, tratando de alcanzarme en el interior del coche, mirada cómplice, acompañada de un beso tuyo lanzado al aire, que me alcanzó de lleno, y me hizo sentirme el enamorado más afortunado del mundo, el más privilegiado, el más feliz… Jamás podré olvidar este precioso instante, que improvisadamente me dedicaste, jamás podré agradecerte la felicidad que le proporcionaste a mi corazón, con este gesto tan sencillo, tan bonito, tan tuyo. Esa entrega de amor pública, pero al mismo tiempo privada, que tan sólo entendimos y comprendimos ambos, ha quedado posada en mi interior, para los restos, y siempre que necesito disfrutar de algún recuerdo de lo nuestro, acudo a este instante, y me siento completamente pleno, plenamente dichoso, totalmente inundado de todo lo bueno que tú me entregas, cada día…
Dos instantes eternos e inolvidables, que mi corazón es capaz de destacar entre las miles de sensaciones, entre los innumerables sentimientos, que me haces disfrutar cada día, que me brindas a cada minuto a mi lado, con tu simple presencia, con tus preciosas caricias, con cada palabra que pronuncias, con cada beso que me das…
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