Y te irás...

El sol aún no ha asomado su cara, es demasiado pronto, muy temprano para cualquier cosa, y aún así, contra todo lo establecido, sé que te irás...

Te cojo de la mano, y te digo al oido cosas bonitas, cosas que  hemos vivido y que seguro te emocionan, y me miras, buscando en la distancia agarrarlas, y revivirlas... Hemos sido tan felices, que no cambiaríamos ni una sola cosa de lo que hemos hecho, todos estos años, unidos, queriéndonos, amándonos, sintiéndonos constantemente parte uno del otro...

¡Qué gran equipo hemos hecho! ¡Qué maravillosos niños hemos traido a la vida! Cuando los miro, veo tu reflejo en ellos, tu bondad, tu valentía, tu constancia, tu fuerza... Me acerco a ti, y sigues igual, con las fuerzas más justas, pero con la misma lealtad hacia los tuyos, con el mismo cariño rebosándote por todos lados, con la misma integridad, amiga de los tuyos hasta más allá de los confines de la Tierra...

No existe nada de lo que puedas arrepentirte. Jamás he visto a nadie hacer las cosas mejor que tú, luchar por lo que cree hasta el último extremo, no dar jamás una batalla por perdida mientras quede algún soldado en pie, que pueda seguir peleando... Eres la única de tu especie, y no habrá otra después de ti. La única chica de mis ojos, la más hermosa, la más alegre, la más responsable, la única capaz de conquistar mi corazón...

Te miro ahora, y sólo veo a aquella chica preciosa, con su bonito cabello rubio, con esos rizos que me tocaron el corazón, la que me hizo suspirar, la que consiguió hacerme enfermar de amor... Te cojo de la mano, y paseamos, hablando relajadamente de cualquier cosa, sin importar demasiado sobre qué, teniéndonos el uno al otro como único e insustituible tesoro...

Tú, luz de mi vida, que supiste guiarme y mostrarme el camino, en mis momentos más oscuros, no siento que te pierdo, pues parte de mi vida se irá contigo, allá donde vayas, y tu recuerdo, jamás podrá borrarse de mi alma, tatuado a fuego en ella...

Sólo te tengo a ti y a los preciosos hijos que me diste, ésta es mi única posesión, y nada ni nadie, podrá arrebatármela, por más que quiera... Vayas donde vayas, estarás siempre conmigo...

Te observo en la noche, y a pesar de tu dolor, a pesar de todo lo que te hace sufrir, me dedicas una preciosa sonrisa... Eres tú, en estado puro, siempre tratando de hacer feliz a los demás, por muy mal que te sintieras, siempre tratando de poner buena cara, por muchas preocupaciones que ocupasen tu mente...

No tengo recursos ni palabras para expresar lo que te quiero, lo que siempre te querré. Me siento inútil y sin capacidad de transmitirte, mi agradecimiento por todo lo que me has dado, por lo que feliz que me has hecho sentir, por la vida tan apasionada que hemos vivido... Saber que te irás, me deja perplejo, frustado, cabreado conmigo mismo y con el resto del mundo... Hay momentos que no quiero creer, hay momentos que siento que no es justo...  Después, trato de tranquilizar mi mente, y me convezco a mi mismo, de que tú no querrías que tuviera miedo, tú no querrías que llorase tu marcha... Tú querrías que fuese fuerte, y que le transmitiese a nuestros hijos, esa pasión, ese cariño que tú siempre nos has dado, querrías que siempre te llevemos en el corazón, como vamos a hacer. Ese es el camino, cariño, ese es nuestro destino: construiremos un camino juntos, que siempre nos llevará hacia donde tú estés....

p.d: Mamá, te querremos siempre, te admiraremos siempre, siempre serás nuestro modelo a seguir, nuestro ejemplo....

Diego, Dieguete y Joan Miquel

Comentarios

  1. Imposible describir mejor el amor que os teneis....sois dos grandes ejemplos a seguir....sin palabras solo quitarme el sombrero ante vosotros...es un amor que nunca morira. Os quiero...un abrazo enorme de corazon

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Mensaje silencioso

Saboreando tu mirada...

Colores, dibujando siluetas sobre el agua