Bajo el mismo cielo
Los pájaros, con su sonido límpido y armónico, consiguen inundar el paraje de música celestial, todo es luz alrededor nuestro, luz y color. Cada ser vivo, proporciona un ápice de sentido a la estancia, estás tan bonita que no puedo imaginarte más bella, todo es perfecto, inmejorable, absolutamente fantástico... Si por desgracia, alguien deja de respetar esta creación absolutamente divina, este paraíso, deja de pertenecer a nuestra especie, y no quiere ni aprecia su privilegiada condición, y además olvida que todos vivimos bajo el mismo cielo.
Nos miramos a los ojos, y la dulzura de tu tacto en contacto con mi cuerpo, me inunda de una profunda felicidad. Varios animales se han acercado, comiendo de nuestra mano, haciéndonos sentir parte íntegra del paraje perfecto. El arroyo fluye hasta nuestros pies, y con su casi imperceptible roce, combinado con la suave brisa primaveral que nos arropa, convierte el instante en único, excepcional, irrepetible. Cualquier ser capaz de atentar contra esto, no merece tal consideración, pues nos falta al respeto a todos los demás ‘tripulantes del barco’, no es ni tan siquiera persona, y no entiende que todos somos hermanos, que vivimos todos en un mismo hogar, bajo el mismo cielo.
Nos miramos a los ojos, y la dulzura de tu tacto en contacto con mi cuerpo, me inunda de una profunda felicidad. Varios animales se han acercado, comiendo de nuestra mano, haciéndonos sentir parte íntegra del paraje perfecto. El arroyo fluye hasta nuestros pies, y con su casi imperceptible roce, combinado con la suave brisa primaveral que nos arropa, convierte el instante en único, excepcional, irrepetible. Cualquier ser capaz de atentar contra esto, no merece tal consideración, pues nos falta al respeto a todos los demás ‘tripulantes del barco’, no es ni tan siquiera persona, y no entiende que todos somos hermanos, que vivimos todos en un mismo hogar, bajo el mismo cielo.
El cielo estrellado, nos muestra todo su esplendor, radiante de luces que iluminan nuestra estancia. Tu mano, sobre la mía, acariciándola, tu mirada sobre la mía desafiándola de cariño... La hoguera que nos da calor, ilumina tu rostro, precioso, en la noche clara. No puedo imaginarme más afortunado, contigo a mi lado, no puedo imaginarme más lleno de vida... Sin embargo he escuchado un triste llanto: una cría había quedado atrapada, en una trampa construida por el hombre. La he liberado con cariño, devolviendola a su hábitat natural, al sitio donde por derecho le corresponde. Me ha mirado fijamente, devolviéndome su cariño con una tierna sonrisa. Es difícil tratar de entender esta falta de respeto por nuestro entorno, esta despreocupación. Todo aquel capaz de esto y de mucho más, necesita saber, necesita entender, que todos y cada uno de los seres que habitamos bajo esta creación de Dios, somos de la misma sangre, estamos obligados a compartir los recursos que se nos han facilitado, y nadie es más que nadie, nadie es mejor que nadie, pues todos nacimos y moriremos iguales, bajo el mismo cielo...
P.d: Dedicado a mi querida esposa Maribel, que desde ‘nuestro mismo cielo’, aprecia todo aquello que Dios puso a nuestra disposición, todo aquello que tanto disfrutó ella en vida... Te quiero, cariño...
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