Buena gente


Cuando ya no puedes más, y todo se vuelve oscuro e incierto, cuando lágrimas de desesperación comienzan a surcar tu mejilla, cuando ya no sabes a qué acogerte, a qué recurrir para salvar la situación, entonces es cuando aparece alguien, de forma inesperada, te sorprende con su amabilidad y te dice: ¡vamos a arreglar todo este desaguisado!


Surgidos de la nada, como almas que buscan al más necesitado, que aparecen en las situaciones más desafortunadas, no ofrecen duda ni contemplación. Te miran a los ojos, y te dicen: haremos esto. Y tú, alucinado, confundido pero al mismo tiempo inspirado por la confianza que te proporciona su presencia, mueves la cabeza de arriba a abajo en modo de asentimiento.


En situaciones complicadas, escuchas casi siempre buenas palabras, palabras que te llenan de satisfacción por el compromiso que envuelven: llámame cuando me necesites, estaré ahí de inmediato… Sin embargo, este tipo de seres de los que hablo, no suelen perder el tiempo ni con palabrería ni con adornos. Ellos acuden a ti, para actuar de inmediato, y no suelen titubear. Están a otro nivel, en otro escalafón diferente al ser humano corriente, y sus valores destacan por encima de cualquiera otra de sus virtudes.


Superhéroes implacables ante cualquier situación, humanos hasta los mayores confines del universo, prudentes pero siempre proactivos, abrazándote cariñosamente, mientras su mente está visualizando el camino correcto, y mientras su cuerpo, ya ha iniciado la acción, y te arrastra hacia dónde la solución espera.


Desde lo más profundo de mi corazón, quiero darles las gracias a todos estos maravillosos seres, que me he ido encontrando a lo largo del camino, en estos complicados años, en estos momentos tan difíciles que me ha tocado vivir. Gracias a ellos, todo ha sido mucho más sencillo, dentro de la complejidad, dentro del tremendo dolor.


Su sola existencia, me conmueve, y me hace tener de nuevo fe en la raza humana. Siempre dándolo todo, sin descanso, sin vacilación, sin esperar nada a cambio… Sois únicos y especiales, y la emoción que me hacéis sentir, justifica este texto. Por favor, no cambiéis nunca, no dejéis jamás de ser como sois, personas maravillosas, cuyos sentimientos y compasión hacia el prójimo, están casi siempre por delante de vuestro amor propio. Seres excepcionales, que me inspiran, y a los que jamás podré dejar de amar y de admirar. Gracias, gracias, gracias por todo...



p.d: Este texto va dedicado a la innumerable cantidad de amigos incondicionales que estuvieron al lado de mi esposa, durante todos los años que convivió con su enfermedad, y que nos ayudaron a superar situaciones tremendamente complicadas. Jamás podré devolverles todo lo que hicieron por ella. Especialmente, quiero dedicar este texto a dos ‘ángeles de la guarda’, que hicieron lo posible e imposible, y que con su presencia lograron cambiar situaciones casi insuperables, por momentos prácticamente cotidianos. Mis dos Catis ( Cati ‘Canyel’ y Cati ‘Bieleta’), siempre en mi corazón, y en el de mi esposa...

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