Heridas incurables

Heridas incurables

 

Hay heridas irrecuperables, heridas que por más que uno quiera, permanecen incurables, y nada ni nadie puede intentar sanarlas. Saber que están ahí, y no dedicarles más tiempo del necesario, puede ser nuestra mejor opción.

La clave para una mejor calidad de vida, me la ha ido enseñando la mejor maestra que existe: la propia vida. No es otra que vivir, dejando de lado todo lo que consideremos irresoluble, centrándonos en lo que sí podemos disfrutar, vivir, mejorar.

A veces, cuando estoy disfrutando de algo maravilloso, o me siento relajado y tranquilo, viene hasta mi mente un pensamiento negativo, relacionado con mi pasado más oscuro. Lo más sensato resulta desecharlo inmediatamente, y no recrearse ni un solo instante con él. A veces no es fácil lograr esto.

Tampoco es muy certero considerarte la víctima absoluta de todo, viendo a ‘tu enemigo’ como el causante integral de todos tus males. En mi caso, he recibido ostias por todos lados y de todos los colores, pero también he de reconocer que pude haberlo hecho mejor, que pude haber cortado situaciones, y minimizando consecuencias. No vale la pena encallarse en cosas que cada vez se enredan y complican más, y es mejor darse cuenta a tiempo, que no les vas a poder convencer. Es entonces cuando debes cortar todo tipo de discusión, todo tipo de relación, y vivir, dejando vivir.

Una vez marcadas las distancias, es ya para siempre, no hay que engañarse. Nada debe importante lo que digan que han dicho, ni lo que escuches que han dicho, ni los actos que puedan estar haciendo. La ley y la justicia, deberán intervenir en caso de necesidad, pero tú no.

Observando el agua clara del mar, estoy meditando sobre todo esto, y entiendo de inmediato, que me acabo de saltar la norma número uno, la principal razón por la que he luchado tantos años, y por la que he necesitado ayuda para sobrevivir: los sigo teniendo en mi mente. Resetéo, y trato de disfrutar de nuevo del agua límpida y azul…

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mensaje silencioso

Saboreando tu mirada...

Colores, dibujando siluetas sobre el agua